FCC

“A la mafia de #FCC en vitoria-gasteiz le siguen saliendo los números con la basura”

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Y da igual quien ostente la alcaldía del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, ya sea el PP (dos veces), el PSOE o el PNV, en cualquiera de los casos a FCC le siguen saliendo las cuentas pagadas con dinero público.

Ante la primera convocatoria de huelga de los trabajadores de la contrata de limpieza, la UTE compuesta por FCC y una filial de la constructora vizcaína Viuda de Sainz S.A., reconoció públicamente que “no pueden cumplir con lo firmado”, llegando a dar incluso una cifra de pérdidas anuales en la contrata de 3,1 millones de euros al año. La realidad sin embargo es que la UTE realizó una oferta económica a la baja de forma consciente para asegurarse volver a adjudicarse este suculento contrato público. En el mundo de esos negocios nadie está para perder dinero, y menos estos tiburones devoradores de contratos públicos millonarios. En este caso, estamos hablando del segundo contrato más caro que tiene suscrito el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, solo superado en cuantía por el alquiler de las oficinas del nuevo Ayuntamiento en San Martín (30 millones anuales se pagan a una UTE de constructoras donde figura, entre otras, la del actual presidente de CONFEBASK).

El segundo contrato más oneroso para las arcas municipales se adjudicó con una oferta a la baja a la misma empresa matriz que consiguió la adjudicación en oscuras circunstancias en el año 2006, de la mano del equipo de gobierno presidido entonces por Alfonso Alonso (PP). El mismo equipo de gobierno que el actual alcalde Gorka Urtaran ha habilitado de facto para la gestión pública, al no recurrir la sentencia absolutoria del Tribunal de Cuentas por el caso San Antonio ante el Tribunal Supremo (en efecto, la sentencia era perfectamente recurrible y una decisión netamente política, que no jurídica, del actual regidor del PNV, es la que le ha dado carpetazo al #alquilerSan Antonio en la vía contable).

 En el proceso de adjudicación de la contrata de la limpieza viaria en la capital alavesa, existen una serie de claroscuros tanto en 2006 como en 2015, resultando en ambos casos beneficiada la misma empresa de la mano de equipos de gobierno del Partido Popular. No es desdeñable apuntar que el propio expresidente (ahora) de FCC admitió haber realizado donaciones a la caja B del Partido Popular.

 Es público, que en 2006, en un hecho sin precedentes para la época en el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, las reuniones de la mesa de contratación se celebraron a puerta cerrada en el despacho de Alfonso Alonso sin que el resto de formaciones políticas pudieran participar. También ha transcendido que FCC manejó información privilegiada filtrada por el propio Ayuntamiento. Una alta funcionaria del mismo facilitó previamente información y datos internos a varios directivos de FCC, con los cuales intercambió a posteriori, una vez que dicha empresa se hizo con la adjudicación, diversos correos electrónicos donde se podían leer expresiones que provocan sonrojo, verbigracia: “(…) «Gracias a todos y ¡enhorabuena!» (…) «todo está montado para que salga todo bien y ha existido una buenísima colaboración por todos y un gran trabajo». «¡Somos un equipo por un objetivo común!». Asimismo, la mujer del único funcionario municipal que participó en la adjudicación con peso específico en la evaluación de las ofertas, fue contratada por FCC poco antes de que la empresa obtuviera la contrata de limpieza del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Sin olvidar el paso a la empresa privada de José Antonio Pizarro, teniente de alcalde con Alfonso Alonso, para crear una empresa de asesoramiento medioambiental, cuyo único cliente resultó ser FCC, a la que asesoró de cara a la adjudicación de dicho contrato, además de ser el gran valedor de la compañía para que FCC se hiciera cargo de más funciones “medioambientales” cobradas al Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Un hermano de José Antonio Pizarro también fue contratado como responsable del Reutilizagune, un centro vinculado a la contrata de la limpieza de Vitoria-Gasteiz gestionado como no, por FCC. Todo muy green por lo visto.

Pero los claroscuros no terminaron con la adjudicación. La gestión de la contrata, el cobro de trabajos extras, el cobro de trabajos no realizados, en definitiva, el descontrol sobre lo que se adjudicó y lo que en realidad se pagaba desde las arcas municipales era absoluto, a mayor gloria de la que a la postre fue bautizada como “European green capital”. Como muestra de este descontrol, pulsen este link (http://www.eaj-pnv.eus/blog/alvaro-iturritxa-velez-elburgo/cuando-basura-negocio_61_72.html) y lean lo escrito por la mano del ahora mudo Coordinador General del Departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, es decir, el actual responsable político de controlar la eficaz prestación de servicios de la contrata de limpieza viaria del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, Alvaro Iturritxa.

 En 2015, tras años de prórroga en la contrata, pagando ya el Ayuntamiento por encima de lo que se estableció en 2006, se volvió a adjudicar el contrato público y FCC se descolgó con una oferta económica 3 millones de euros por debajo de lo que le venía cobrando al Ayuntamiento (curioso que FCC diga ahora que la contrata le está suponiendo justamente 3 millones de euros de pérdidas anuales, curioso). Y además de la rebaja en la cuantía, ofreció al Ayuntamiento asumir más servicios que los que supuestamente se realizaban en la anterior contrata. ¿Cómo es posible? ¿Con esa oferta FCC estaba reconociendo explícitamente que había estado cobrándole de más al Ayuntamiento un montón de años? ¿Que se podían hacer más servicios de limpieza por menos dinero? Leticia Comerón, concejala en la que delegó el por entonces todavía alcalde de Vitoria-Gasteiz Javier Maroto la adjudicación de la contrata, tuvo muy claro que sí desde el principio. Afirmó Comerón que FCC iba a prestar más servicios por menos dinero y por tanto íbamos a tener una ciudad más limpia por un precio más económico. Que antes se pagara más a FCC por hacer menos le daba exactamente igual. Como les ha dado exactamente igual a Gorka Urtaran, Iñaki Prusilla o Alvaro Iturritxa una vez han tomado estos las riendas del Ayuntamiento. Pelillos a la mar, que se dice. ¿Para qué van a molestarse en levantar las alfombras, para qué poner en práctica ahora que pueden, lo poco que podían hacer desde la oposición para aclarar todo lo que hay detrás de la gestión de la contrata de limpieza? El PNV no tiene voluntad ninguna ni en el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz ni en la Diputación Foral de Álava/Araba de hincarle el diente a ese hueso. FCC también cobra por la gestión de la planta de clasificación de envases de Jundiz, de propiedad foral, donde igualmente se han denunciado graves irregularidades en su gestión, a las que PNV-PSE-PP continúan haciendo oídos sordos. Así se protege, por ahora, a FCC en el territorio alaves.

Conviene recordar que en pleno proceso de adjudicación de la contrata de basuras en 2015, el entonces portavoz del PSOE en la corporación vitoriana Patxi Lazcoz, le dijo a Leticia Comeron en persona y ante testigos que tenía “grabaciones” que desvelaban que la edil delegada por Javier Maroto para la adjudicación del jugoso contrato, se había estado reuniendo con directivos de FCC y el anteriormente mencionado valedor de la compañía José Antonio Pizarro. El objetivo de esas supuestas reuniones no sería otro que el de amañar el pliego de condiciones con el objetivo que FCC repitiera en la adjudicación del contrato. Leticia Comerón lo negó todo rotundamente y desafió a Patxi lazcoz a hacer públicas esas grabaciones bajo la amenaza de que si no lo hacía, presentaría una querella criminal contra él. Pues ni lo uno, ni lo otro. Ni Lazcoz ha hecho públicas esas “grabaciones” ni Leticia Comeron ha presentado querella criminal alguna (entre bomberos no deben querer pisarse la manguera).

 Las elecciones municipales del 2015 llegan con todo atado y bien atado para FCC, daba igual quien las ganara, la compañía ya tenía asegurados otros ocho años más de prestación de servicios, eso si, ofertados a la baja supuestamente. Las personas responsables de las citadas irregularidades en la adjudicación anterior, continúan en plantilla y de nuevo han sido los avaladores técnicos de la limpieza, valga la redundancia, en el proceso de renovación de la contrata. Los que han mutado sin embargo, son los actuales responsables políticos que se supone que tienen la sartén de FCC cogida por el mango. Amagaron con tirar de la manta cuando Iñaki Prusilla, edil del PNV, dijo aquello de que tanto el Partido Popular como Leticia Comerón, tenían mucho que callar sobre el tema. O cuando Gorka Urtaran realizo aquellas otras declaraciones donde denunciaba, sólo de palabra, que en la anterior contrata, se pagaba por trabajos no realizados, es decir, que se malversaban fondos públicos. Pero todo esto a FCC le resbala por completo y continúa haciendo y deshaciendo a su antojo porque sabe que en Vitoria no hay actualmente voluntad política suficiente para investigar sus desmanes, como por ejemplo en Badalona o Barcelona (http://economia.elpais.com/economia/2016/11/21/actualidad/1479737886_892494.html o http://economia.elpais.com/economia/2017/05/01/actualidad/1493635671_126545.html).

Y todo parece indicar que el actual equipo de gobierno formado por el tándem PNV-PSE, junto a la inestimable colaboración del PP, va a seguir permitiendo que la compañía campe a sus anchas, ya sea incumpliendo sentencias laborales que han ganado los trabajadores en los tribunales, ejecutando despidos excusándose en casos de absentismo que no se ajustan a la realidad, ahorrándose la contratación del número de trabajadores a los que está obligado por convenio, o bien contratando el doble de personal técnico del que se le permite por convenio, incluyendo en nómina del Ayuntamiento a cargos directivos de FCC. Y en esas prácticas de FCC, en ese know-how de FCC en Vitoria-Gasteiz, está la clave de la renovación a la baja del contrato de la limpieza.

 ¿Por qué le hace FCC al Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz una oferta económica a la baja que resulta insostenible para su negocio según reconoce la propia compañía ahora?

 La única hipótesis que se nos ocurre para responder a esa pregunta, es que FCC ofrece a sabiendas “perder” dinero por un lado, para ganarlo por otro lado amparado en la protección de los políticos de turno. No hay más tela que cortar. Algo huele a podrido en la contrata de limpieza del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y tenemos muy claro que no son los trabajadores. Un Ayuntamiento honesto con sus ciudadanos debe dejar de tratar con empresas vinculadas a las prácticas mafiosas del denominado “cártel de las basuras”, que se han repartido el pastel de los contratos públicos a lo largo y ancho del Estado. Un Ayuntamiento decente ha de dejar de ser cómplice de estos mafiosos, debiendo impedir en todo caso que se haga negocio de manera fraudulenta con el dinero de todos los ciudadanos.

[OPINION] Basurillas de FCC en Vitoria-Gasteiz; Almendracída

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Elena Zudaire @almendracia 25/01/2015 

 El servicio de limpieza municipal está hecho un asco. Los problemas asolan desde hace tiempo a esta contrata que FCC se llevó hace ocho años gracias al entonces alcalde Alfonso Alonso y que ha tenido que ser prorrogada desde el mes de julio en que debía ser sustituida o renovada porque el Ayuntamiento gasteiztarra no sacó a concurso su contratación. Vamos, que los unos por los otros, la casa sin barrer.

A las puertas de su posible renovación/sustitución, FCC ha recibido un tironcillo de orejas de nuestro sabio y magnánimo alcalde, cuyo colega y ahora ministro de Sanidad nos dejó en herencia los servicios de esta empresa a cambio de algunas prebendas que pagamos usted y yo. Les refresco la memoria, que seguro que ya de les ha olvidado… Son tantas cosas, ¿verdad? Corría el año 2006 cuando nuestra ciudad vivió su propia época del pelotazo. Alfonso Alonso lo vio claro: Vitoria se merecía una plaza de toros como dios manda porque no había otra cosa en el mundo que nos hiciera más falta. Total, que por el bien nuestro adjudicó la contrata de limpieza a FCC tras un proceso controvertido y malabarístico a cambio de que esta empresa, que lo mismo te limpia la calle que te construye un edificio de pisos, levantara la obra magna por la que le recordaríamos todos (en eso no se equivocó) y urbanizara el parcelón colindante. Una vez más, no sé cómo pudimos permitir aquello, no sé cómo lo permitió la oposición, pero lo cierto es que ocurrió. FCC entro en Vitoria por la puerta grande para quedarse ocho años nada más y nada menos.

A las puertas de su posible renovación/sustitución, FCC ha recibido un tironcillo de orejas de nuestro sabio y magnánimo alcalde, cuyo colega y ahora ministro de Sanidad nos dejó en herencia los servicios de esta empresa a cambio de algunas prebendas que pagamos usted y yo
Al mismo tiempo, al parecer, algo hubo en aquella negociación que supuso un cambio de cromos por el que el entonces edil de Medio Ambiente, José Antonio Pizarro, montó una consultoría ambiental en Medina de Rioseco, provincia de Valladolid, cuyo prácticamente único cliente era… ¡Bingo!: FCC. Al parecer, y según desveló hace poco El País, Pizarro facturaba mensualmente 18.000 euretes del ala a la contrata por sus servicios, que oye, pues es un sueldito. Y nadie hizo nada tampoco, a nadie se le ocurrió investigar. El caso es que ahora mismo Alonso es Ministro de Sanidad y dudo mucho que ni a él ni a Pizarro los problemas con las basuras les importen lo más mínimo.

Les cuento todo este rollo porque tras varios años de quejas y más quejas sobre el proceder de FCC, tras las dificultades que soportan sus empleados, subrogados de empresa en empresa, tras denunciar el mal estado en que se encuentra la maquinaria para desempeñar su trabajo, tras los dimes y diretes entre la empresa y el Consistorio por decisiones tomadas por ésta de forma unilateral e incumplimientos de contrato, tras las quejas ciudadanas, sobre todo en Salburua y Zabalgana, por los contenedores a rebosar de caca y, sobre todo, tras ocho años de plaza de toros multiusos que no sirve para nada, que pagamos usted y yo y que hemos de llenar de ferias de la cerveza y similares para darle un uso, Javier Maroto se ha enfadado muchísimo con Fomento de Construcciones y Contratas y les ha abierto, atención, no uno, ni dos, sino ¡tres! expedientes sancionadores que podrían acabar en una multa de 15.000 euros.

Si lo comparamos con lo que les facturaba Pizarro al mes, pues vaya, no es mucho para una empresa que puede sacar ese dinero de la cartera y aún le sobraría para invitar a comer a Maroto. Pero a nuestro alcalde no le achanta nadie, ni siquiera una de las firmas que domina el país y que es más famosa que Don Limpio. Porque nuestro alcalde quiere dejar claro que, aun en este período de prórroga que FCC acomete sin muchas ganas, Vitoria es y será ‘green’, con su seto conmemorativo en la Virgen Blanca y sus calles impolutas.

Así que más nos vale sacar las escobas y mantener nuestra calle limpia porque los operarios no dan para más y a la empresa se la trae al pairo. Recen para que el pliego de condiciones de la próxima adjudicación esté listo en breve y se lleve a cabo el concurso público lo antes posible. También aprovecho para recordarles, como decía mi abuela, que “no es limpio el que limpia, sino el que no mancha”, por si esta máxima nos sirve de algo, y para decirles a los guarros de mi barrio que la recogida neumática sólo es efectiva cuando uno deposita la bolsa dentro del buzón, no al lado, y le da a la palanca para que ésta caiga abajo y pueda ser succionada. Que igual hay alguno/a que todavía no se ha enterado. Desde luego, tengan claro que ni Alonso ni Pizarro vendrán a recordárselo.